Midi: Al otro lado de los pirineos
Sunday, November 16th, 2008El mayor departamento de la vecina Francia invita a los amantes de la montaña a recorrersus 133 kilómetros de senderos y visitar sus 33 monumentos ligados al Camino de Santiago.
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Viajar a los Pirineos franceses es una invitación a disfrutar de una naturaleza espléndida que te llama a su interior. Conocerla paso a paso recorriendo frondosos bosques se convierte en una maravilla. Estos presumen de contar con senderos que anuncian su dificultad, la duración del recorrido y hasta el desnivel.
Si el viaje tiene por destino el departamento de Midi-Pyrenées, hablamos del más grande de los 20 en los que la vecina Francia se reparte. Y si uno ha escogido la segunda mitad del otoño, probablemente se encontrará con un paisaje de una belleza inolvidable por los colores. Incluso es posible que haya nieve en las cumbres. De hecho, las numerosas estaciones de esquí de la zona ya preparan la próxima temporada blanca.
El porvenir económico de esos territorios reside en su capacidad para atraer el turismo ya que una vez allí los numerosos encantos con que los ha dotado la naturaleza hacen el resto. Esa labor es la que vienen realizando hace años las provincias de Ariège y Haute-Garonne, de forma seria y cuidadosa.
Y es que la historia y la naturaleza caminan de la mano por territorios evocadores de leyendas. Midi-Pyrénées es la tierra de los cátaros, el movimiento religioso medieval que luchó contra un mundo en el que se enseñoreaba el espíritu del mal y que rechazó las riquezas. “Los hombres buenos” —como eran llamados los cátaros— fueron objeto de una violenta represión en los comienzos del siglo XIII.
El estudio de ese movimiento religioso ubicado históricamente en los orígenes de la Francia actual goza de una atractiva pujanza que llega a la fascinación.
Desde Pompeyo
Haute-Garonne tiene en la villa de Saint-Bertrand-de-Cominges una referencia histórica y cultural de primer orden. Fundada por Pompeyo, se conserva intacta y tiene, a modo de alfombra a los pies de sus murallas, ruinas de su pasado romano. Saint-Bertrand es una pieza de excepcional belleza y paso obligado para saber del sosiego y de la paz que los monjes encontraron a la sombra de sus infranqueables muros. Unas rocas que fueron impulso para los cruzados y también referencia para los peregrinos franceses en su búsqueda de Santiago de Compostela.
La huella compostelana es particularmente rica en este departamento de Francia, que cuenta con 133 kilómetros de senderos y 33 monumentos relacionados con la ruta jacobea.
Enumerar estaciones de esquí sería prolijo pero si uno decide viajar a Midi-Pyrénées hacerlo con vía aérea desde Madrid a Toulouse es una manera rápida y barata. El alquiler de un vehículo es obligado para llegar al Eco-gîte de caractère de Solayan (gbulit@solayan.com) dónde uno puede establecer su campo base y deleitarse con la comida que las manos expertas y el gusto exquisito de Mme Ganael Martin le servirá. Se encontrará en el valle de Ger, lugar inolvidable (www.solayan.com). A partir de este establecimiento que tiene en la ecología su base, uno puede bajar las pendientes de un puerto de recuerdo imborrable para los amantes del Tour: el col de Mente en el que cayó Luis Ocaña, segundo ganador español de la ronda francesa, pasar con un recorrido inferior a los ochenta kilómetros al Valle de Luchon y esquiar en una de las mejores estaciones francesas de los Pirineos en Bagnères de Luchon (www.altiservice.com). Desde prácticamente el centro de Luchon y gracias a un funicular que supera en 13 minutos un desnivel de 1300 metros se encontrará ante un impresionante abanico en el que elegir pistas de todo tipo, practicar el “snowboard”, hacer senderismo con raquetas o, sencillamente, contemplar un paisaje poco corriente por su belleza. Si después de pasear o de esquiar y antes de regresar a Solayan uno desea relajarse el sitio lo tiene a menos de 600 metros del final del funicular. Los romanos ya disfrutaron de sus cualidades. Se trata de las termas de Luchon (info@thermes-luchon.fr) que se pueden visitar en www.thermes-luchon.fr y hacerse una idea de lo que allí pueden disfrutar y relajarse pequeños y mayores.
A menos de 15 kilómetros de Luchon, en Poubeau, se puede ver una granja de quesos en la que comprar un excelente queso de vaca fabricado en unas condiciones de asombrosos mimo y pulcritud. El regreso a Solayan nos permitirá sentir el calor de alojamientos muy cómodos y funcionales con piscina cubierta, sauna, mesa de tenis, sala de lectura, “jacuzzi” e incluso bicicletas de montaña para poder pasear por estos parajes de belleza tan extraordinaria.
La huella compostelana es particularmente rica en este departamento de Francia, que cuenta con 133 kilómetros de senderos y 33 monumentos que jalonan impresionante la ruta jacobea.
El alquiler de un vehículo es obligado para llegar al Eco-gîte de caractère de Solayan (gbulit@sola-yan.com) donde uno puede establecer su campo base y deleitarse con la comida que las manos expertas y el gusto exquisito de Mme. Ganael Martin le servirá. Se encontrará en el valle de Ger, lugar inolvidable (www.solayan.com). A partir de este establecimiento, que tiene en la ecología su base, uno puede bajar las pendientes de un puerto de recuerdo imborrable para los amantes del Tour: la cima de Mente, donde cayó Luis Ocaña, segundo ganador español de la ronda francesa; pasar con un recorrido inferior a los 80 kilómetros al valle de Luchon; y esquiar en una de las mejores estaciones francesas de los Pirineos: Bagnères de Luchon (www.altiservice.com).
A bordo de un funicular
Desde prácticamente el centro de Luchon, y gracias a un funicular que supera en 13 minutos un desnivel de 1.300 metros, el viajero se encontrará ante un impresionante abanico en el que elegir pistas de todo tipo, practicar snowboard, hacer senderismo con raquetas o, sencillamente, contemplar un paisaje poco corriente por su belleza.
Si después de pasear o de esquiar, y antes de regresar a Solayan, uno desea relajarse, el sitio adecuado lo tiene a menos de 600 metros del final del funicular. Nos referimos esta vez a las termas de Luchon (www.thermes-luchon.fr), de las que ya disfrutaron en su tiempo los romanos.
