Juan García y Pablo Martín, siete cumbres solidarias
Tuesday, March 31st, 2009Juan y Pablo han superado la mitad de uno de los célebres proyectos del alpinismo, las 7 Cumbres, que en su caso traspasa las barreras deportivas para aportar un granito de arena a la vida de las gentes de la montaña.

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Juan y Pablo, cordada solidaria.
Foto: col. Juan García y Pablo Martín
El problema de muchos sueños es que suele ser difícil encontrar el tiempo y el dinero para llevarlos a cabo. Si bien es cierto que en el mundo de la montaña existen valiosos ejemplos a seguir. Juan García y Pablo Martín son un estupendo espejo en el que mirarse. Dos alpinistas que empezaron a soñar durante el descenso del Kilimanjaro, y que a día de hoy han visto recompensado su esfuerzo con 4 de las 7 Cumbres ascendidas, y con el camino allanado para continuar con un proyecto que va mucho más allá del reto personal. Sus 7 Cumbres solidarias no solo trata sobre las montañas, sino sobre las personas que viven en su entorno.
Han empleado buena parte de su tiempo en la búsqueda de patrocinadores, algo que han logrado con éxito a pesar del clima económico actual, con mucho esfuerzo, mucho paseo por los despachos y una incansable necesidad de hacer un sueño realidad. Para ellos las 7 cumbres más altas de cada continente es el reto que ha marcado y marcará está década. Y muchos de los seres humanos que viven al pie de las montañas han agradecido, y lo seguirán haciendo, el paso de estos dos alpinistas por la laderas del mundo.

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En la cumbre del Kilimanajaro, donde se empezó a gestar este proyecto.
Foto: col. Juan García y Pablo Martín
¿En qué consisten las 7 cumbres solidarias?
El “Proyecto 7 Cumbres Solidarias”, consiste en el intento de ascender la cumbre más alta de cada continente. Las 7 cumbres son: el Kilimanjaro en África, el Elbrus en Europa, el Aconcagua en Sudamérica, el McKinley en Norteamérica, la Pirámide de Carstensz en Oceanía, el Vinson en la Antártida y el Everest en Asia. Actualmente, según fuentes consultadas, unas 200 personas en el mundo han podido completarlo, de las cuales sólo 10 son españoles. Nosotros tratamos de ascender las 7 cumbres como cordada, y en caso de lograrlo seríamos los primeros españoles que ascienden las 7 cumbres de forma conjunta. Hasta el momento ya hemos realizado las expediciones al Kilimanjaro, Elbrus, Aconcagua y Pirámide de Carstensz. A este proyecto le hemos denominado “Proyecto 7 Cumbres Solidarias”, puesto que además del reto deportivo en sí, tratamos de realizar una Obra Social repartiendo material escolar y juguetes entre los niños que viven en los alrededores de las montañas que visitamos.
Las 7 cumbres es un proyecto que ha perdido algo de “reputación”, sin embargo sigue conteniendo ascensiones durísimas como la del Everest…
Quizás desde el punto de vista alpinístico y montañero no es uno de los proyectos más novedosos ni difíciles, pero eso no implica que haya perdido interés. Tiene bastante repercusión en los medios de comunicación, y es una forma de acercar el mundo de la montaña al público en general. Es un proyecto muy bonito, donde puedes compaginar diferentes estilos, desde la escalada en roca, marchas glaciares, ascensiones alpinas muy interesantes y expediciones a altas montañas. A todas las montañas hay que tratarlas con respeto, no hay que subestimar ninguna de ellas porque los imprevistos suceden en los lugares y momentos menos pensados.
La labor de promoción de vuestro proyecto es algo realmente destacable. ¿Los patrocinadores entran al trapo?
Realmente es un proyecto muy complicado de poder culminarlo en su totalidad, pues conlleva una organización y logística muy tediosas, al tratar de compaginar 7 proyectos en uno sólo. Hemos realizado una ardua labor de promoción y difusión para poder conseguir los patrocinadores, que son imprescindibles para que el reto se pueda realizar. Medio en broma, comentamos que nos hemos convertido en montañeros de despacho, pues hay que llamar a muchas puertas para que nos escuchen y apuesten por nosotros. La gran mayoría ni siquiera te contestan, otros te dicen que no y sólo algunos son los que finalmente te ofrecen su apoyo y colaboración. Es una labor muy trabajosa, pero que poco a poco, va dando sus frutos y hace que todo el esfuerzo merezca la pena. A día de hoy el “Proyecto 7 Cumbres Solidarias” cuenta con varios patrocinadores: el Ayuntamiento de Madrid, la Candidatura Olímpica Madrid 2016, los Ayuntamientos de Fuenlabrada y Móstoles, la Comunidad de Madrid, Lenovo, Erziasat y Prosolia.

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La obra social (en la foto, en una escuela masai) parte fundamental del proyecto.
Foto: col. Juan García y Pablo Martín
¿Notáis, en conferencias y demás, que os estáis ganando cierta cantidad de aficionados?
La verdad es que sí. Tratamos de darle toda la difusión y promoción posible a este proyecto, para poder compartir con el público nuestras experiencias vividas en cada expedición. Buscamos el modo de comunicar y acercar el mundo de la montaña a la gente mediante conferencias, apariciones en radio, prensa, televisión, etc. También realizamos películas-documentales de cada expedición y es una forma muy interesante de mostrar al público de una forma cercana como somos, como disfrutamos de la montaña, nuestras aventuras, etc.
¿Qué es lo más importante del proyecto: la gente, la naturaleza salvaje, las montañas, la solidaridad…?
Todo es importante. Está claro que la montaña es el objetivo principal, pues somos montañeros y las montañas son para nosotros una forma de vivir, de entender la vida. Sin ellas, este proyecto no tendría cabida. Sin embargo, muchas veces la montaña, pasa a un segundo plano y todo el entorno que las rodea cobra una importancia crucial. Al final las montañas resulta que son excusas: excusas para conocerte a ti mismo, a tu compañero de cordada, para conocer otras culturas, otras gentes y paisajes. En nuestro proyecto cobra especial relevancia la ayuda social que realizamos. A veces la gente escala montañas y se olvida de lo que hay alrededor, de la gente que convive día tras día en sus laderas. Uno no puede permanecer impasible cuando viaja a África, Indonesia, etc y ve las condiciones en las que viven otras personas. Por eso hemos querido aunar el reto deportivo con el social, tratando de aportar un pequeño granito de arena entre los niños de los alrededores de las montañas repartiendo material escolar.
Como explicáis, vuestros sueños empezaron a volar en el Kilimanjaro. ¿Cuán cerca queda la meta?¿Cómo habéis cambiado en este tiempo?
Es cierto, el Kilimanjaro fue el punto de arranque de este proyecto; desde su cumbre, en el 2005 echamos a volar nuestra inquieta imaginación y ambos nos atrevimos a soñar con escalar las 7 cumbres. Al principio era simplemente eso, un sueño, una ironía fruto de la euforia con la que bajamos de la cima del Kilimanjaro; pero con el devenir del tiempo, y con mucho trabajo y esfuerzo hemos ido dando pasitos que nos van acercando al final. Actualmente, ya hemos realizado 4 de las 7 expediciones, pero aún queda mucho por hacer. Durante este tiempo han cambiado muchas cosas. Nunca nos habíamos atrevido a realizar un proyecto tan demandante como éste, y eso tiene sus pros y sus contras. El tener que buscar patrocinadores para poder costear las expediciones ha sido una faceta ardua y difícil, y muchas veces nos ha causado más de un dolor de cabeza. Pero todo tiene su lado positivo, como el poder compartir con la gente tus experiencias, tus sueños, el poder viajar a lugares remotos, etc. Claro está que las satisfacciones son más que las penalidades, por eso seguimos ahí, luchando por lograr nuestros sueños.

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Juan y Pablo en la cumbre de la Pirámide de Carstenz, la última de las cimas coronadas dentro de su proyecto.
Foto: col. Juan García y Pablo Martín
¿Qué hay después de las 7 cumbres?
Primero estamos enfocados a las 7 cumbres, por lo que de momento es lo que ocupa nuestras cabezas y lo prioritario. Esperamos que algún día podamos tocar el cielo desde las 7 cumbres. Por lo demás nosotros somos inconformistas por naturaleza, por lo que siempre hay proyectos en el tintero que podrán ver la luz en el futuro.
Juan define a Pablo, y Pablo a Juan.
Juan a Pablo: Pablo es para mí mi compañero ideal, con el que poder compartir un reto tan demandante como éste. Nos compenetramos muy bien y eso es muy importante a la hora de afrontar situaciones complicadas en medio de un temporal, en un paso complicado de escalada, o en una rebelión de porteadores. El aporta la parte más calmada de la cordada, mientras que yo soy más impulsivo. Entre los dos llegamos a un equilibrio muy bueno.
Pablo a Juan: El lazo de unión que tiene que haber con tu compañero de cordada es algo principal a la hora de acometer un reto, más aun uno de esta envergadura. Juan y yo tan solo con una simple mirada, ya sabemos lo que piensa cada uno. Conseguir esa complicidad es algo muy difícil, pero a su vez imprescindible a la hora de enfrentarte a un contratiempo, un entendimiento o una decisión difícil; por no decir, la satisfacción que conlleva el lograr juntos cada uno de los retos a los que nos enfrentamos.
¿No os cansáis el uno del otro?
(Se ríen)…. Cuando se realiza un proyecto de este estilo entre 2 personas, es normal que a veces haya momentos tensos, donde exista una diversidad de opiniones; pero con respeto, confianza, entendimiento y con la fuerte amistad que nos une desde hace años, siempre se llega a un acuerdo. Son muchas horas juntos tanto en la montaña, como en la vida diaria.

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Durante el descenso del Elbrus.
Foto: col. Juan García y Pablo Martín
¿Cómo afrontáis la convivencia cuando os veis encerrados en una tienda de campaña?
La convivencia es buena. Compartimos tareas y no solemos tener problemas. Nuestras mentes son demasiado inquietas y ambos nos consideramos soñadores. Siempre hay algún proyecto de futuro que nos gustaría emprender, aunque en un principio sea soñando despiertos. Son muchos meses trabajando para poder irte de expedición y cuando por fin estamos en ésta, tan solo hay que dejarse llevar por las sorpresas que se te van presentando a cada instante, disfrutarlas y compartirlas, porque en ese caso estamos convirtiendo un sueño en realidad.
Por último, ¿soñáis con poder dedicar vuestra vida exclusivamente a la montaña?
Es muy complicado. Cada uno tenemos nuestro trabajo y preferimos ir a la montaña en nuestro tiempo libre. En este proyecto somos autónomos, trabajamos única y exclusivamente para nosotros y eso, en parte, es nuestro problema. Hay un refrán que dice: “si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo”, de ahí tanto trabajo y quebraderos de cabeza, puesto que nos gusta hacer todo lo que conlleva la organización de nuestro proyecto: fotografías y vídeo durante las expediciones (tarea que en ocasiones se convierte en algo muy difícil, pero útil para la posterior edición de documentales o exposiciones fotográficas), conferencias, entrevistas, mandar crónicas vía satélite durante nuestros viajes, escribir libros y artículos, etc. Lo mejor de todo es que nos gusta compaginar estas estresantes y complicadas labores con tu vida diaria, nos llena y disfrutamos mucho, sobre todo cuando se ven los frutos obtenidos. Se disfruta más así. La visión que tendríamos de la montaña sería muy diferente si fuera tu trabajo a las órdenes y criterios de otros que no seamos nosotros mismos. ¿Qué mejor manera de hacer llegar tu historia que contarla tú mismo?.