El turismo de montaña será el más perjudicado por el cambio climático

Reducción de la temporada de esquí por la disminución de la cobertura y la duración de la nieve; pérdida de biodiversidad y de los ecosistemas; disminución de los recursos hídricos. Éste es el negro panorama que acecha al turismo de montaña de las comarcas de Lleida, según el estudio de la Fundació Empresa i Clima que ayer se presentó en Barcelona. Ante este futuro, el documento insta al sector turístico de montaña a desestacionalizar la temporada y buscar alternativas al esquí como el ráfting, la BTT y el senderismo.

El estudio indica que las estaciones de esquí situadas en cotas menores a los 2.000 metros difícilmente podrán sobrevivir con la coyuntura actual, ya que a la falta de precipitaciones de nieve se uniría el aumento de temperaturas que impediría la fabricación de nieve artificial en las pistas más bajas.
Así, estaciones como las de Boí Taüll o Baqueira Beret aún podrían, aunque menos meses que hasta ahora, ofrecer una temporada de esquí tradicional. Estaciones como Port del Comte o las de esquí de fondo podrían verse obligadas a dejar de lado el turismo de esquí.
El futuro que pinta el estudio no es tan lejano, ya que para el periodo 2011-2040 prevé un aumento de dos grados centígrados de la temperatura media y un descenso de la precipitación anual del 10%. Entre el 2071 y el 2100, las previsiones hablan de una bajada del 40% de las precipitaciones.
Como si de una película de catástrofes americanas se tratara, el informe, Afectacions del canvi climàtic sobre el sector turístic espanyol, que viene avalado por sendos estudios del Instituto Nacional de Metereología y del Intergovernamental Plane on Climate Change, alerta de posibles olas de calor, sequías, inundaciones, propagación de enfermedades tropicales en Europa, pérdida de playas, aumento del nivel del mar, aumento del riesgo de incendios y reducción de los recursos hídricos.
De todos estos males bíblicos, podría beneficiarse el sector turístico de sol y playa catalán, que vería alargada su temporada con el aumento de las temperaturas. Tal y como afirmaba ayer la directora de la Fundació Clima i Empresa, Elvira Carles, “Barcelona pasará a ser Málaga y Málaga pasará a ser Marrakech”.
Las temperaturas llegarán en la costa a los 40 grados, lo que reducirá el turismo en Catalunya en julio y agosto en beneficio de las playas del Norte. Estos turistas vendrían el resto de meses del año.

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