Archive for December, 2008

Un alpinista vasco será el primer diabético del mundo en ir al espacio

Saturday, December 27th, 2008

ESPACIO-SALUD

El alpinista vasco Josu Feijoo se convertirá en septiembre de 2009 en el primer diabético del mundo que irá al espacio, en un viaje orbital alrededor de la tierra, donde se someterá a tres experimentos científicos relacionados con esta enfermedad y probará una nueva clase de insulina.EFE/David Aguilar

  • Josu Feijoo es diabético y viajará al espacio para realizar experimentos
  • Él mismo se ha definido como “euskonauta”, su sueño desde que era niño
  • La compañía VirginGalactic despegará con él de California el próximo año
  • Cuando esté en órbita probará una nueva insulina y un medidor de glucosa
  • El alpinista se someterá también a un análisis de sangre sin gravedad

El alpinista vasco Josu Feijoo se convertirá en septiembre de 2009 en el primer diabético del mundo que irá al espacio, en un viaje orbital alrededor de la Tierra, donde se someterá a tres experimentos científicos relacionados con esta enfermedad y probará una nueva clase de insulina.

El “euskonauta“, tal como se define el propio Feijoo en una entrevista, ya se ha prestado en anteriores ocasiones como “conejillo de indias” de laboratorios para probar nuevas técnicas, como las que permiten transmitir los valores de glucosa en sangre a los médicos en tiempo real y desde cualquier lugar del mundo.

Este vitoriano ha logrado coronar el Everest (Asia), Elbrus (Europa), Mckinley (América del Norte), Vinson Massif (Antártida) y el Kilimanjaro (África) y le quedan dos cimas para conquistar las siete montañas más altas de los continentes.

Su sueño desde niño

Pero ahora su sueño de niño de ir al espacio está a punto de cumplirse gracias al patrocinio de un empresario, del que no quiere desvelar su nombre por el momento, y ya se ha comprado un casco de astronauta.

Será en septiembre de 2009 cuando Feijoo subirá a bordo de la nave VSS Enterprise, propiedad de VirginGalactic, que despegará desde la base del desierto de Mojave, en California (EEUU), y alcanzará una altura de 135.000 metros.

Se trasladará allí diez días antes del vuelo para prepararse físicamente para el viaje que, en total, durará entre cuatro y cinco horas.

Dos astronautas profesionales le enseñarán cómo comportarse en el espacio aunque por el momento tan solo le han dicho que le conviene tener para esa fecha 65 kilos de peso, una frecuencia cardiaca baja y estar sano.

Sufre una diabetes agresiva

Hace 18 años que le detectaron la diabetes -cuando tenía 23 años- del tipo más agresivo, y desde entonces tiene que pincharse cuatro veces al día.

En el espacio probará una nueva insulina que ya se ha experimentado en tierra con animales y con pacientes diabéticos, que permite “pincharte” sólo tres veces a la semana, en lugar de hacerlo a diario.

Su efecto dura entre 48 y 55 horas, y de lo que se trata es de comprobar si sus cualidades no se pierden en el espacio exterior.

Para ello, accederá a la nave con valores de glucosa en sangre altos y no se pinchará la insulina hasta que esté en el espacio.

También probará un nuevo medidor de glucosa en sangre con un sistema de telemedicina incorporado y cada 15 minutos transmitirá a la tierra los resultados de sus análisis.

Análisis de sangre sin gravedad

El tercer experimento consistirá en extraerse 10 mililitros de sangre cuando esté en el espacio para comprobar si los componentes proteómicos en sangre varían sin gravedad.

Aunque no tiene miedo a ir al espacio, ha hecho el testamento vital “por si acaso”. Dice que en el caso de que la nueva insulina no funcionase correctamente, tiene margen de tiempo suficiente, hasta que aterrice la nave, para que su vida no corra peligro.

Feijoo ha concluido que ir al espacio y ser astronauta ha sido siempre su sueño, pero lo que verdaderamente le importa es que va a romper “muchas barreras” que la sociedad pone contra los diabéticos.

La Dama de las Nieves y otros tipos insólitos

Saturday, December 27th, 2008

En los pedregales ensangrentados de Afganistán, en la cumbre del Everest o en las selvas remotas, los libros de viajes relatan retos impensables. En ellos hay algo místico: los viajeros son espíritus desnudos que se funden con el todo

Rory Stewart es un escritor escocés de 35 años. Antes era diplomático, y en los noventa fue tutor estival de los príncipes británicos Guillermo y Harry, un empleo ciertamente curioso si tenemos en cuenta que Stewart parece ser un chiflado monumental. En 2001, recién caído el Gobierno talibán, decidió atravesar a pie Afganistán, una de las caminatas más peligrosas y más inútiles que podían hacerse a la sazón en el mundo. La pregunta del millón es, ¿por qué un individuo decide acometer de pronto algo semejante, sin que nada ni nadie le fuerce a meterse en ese embrollo? En el prefacio del libro que escribió después sobre el asunto (La huella de Babur), el propio Stewart dice: “No sé bien cómo explicar por qué caminé a través de Afganistán. Quizá lo hice porque era una aventura”.

Me encantan los libros de viajes, y sobre todo aquellos que relatan viajes dificilísimos, retos impensables que el viajero cumple contra todo pronóstico y que en definitiva siempre son un desafío personal, un trayecto interior. En los pedregales ensangrentados de Afganistán, en la cumbre del Everest o en las selvas remotas, el viajero extremo fuerza los límites de la resistencia física y psíquica. Esta locura genial, el afán de lograr lo imposible, forma parte sustancial del ser humano y ha sido el motor de las grandes exploraciones geográficas, de los récords gimnásticos, de la llegada a la Luna. Tal vez sea una manera más de luchar contra la muerte; puede que, al doblegar el cuerpo y el espíritu, sólo se esté buscando conquistar una momentánea eternidad.

El libro de Stewart es curioso, posee una atractiva candidez y está muy bien, pero hoy quería hablar de otros dos relatos-aventura que me interesan aún más. El primero es un completo clásico, quizá el libro de este tipo que más me ha gustado en toda mi vida: El peor viaje del mundo, de Cherry-Garrard, un inglés que formó parte de la trágica expedición de Scott a la Antártida y que narra justamente los tres interminables años (1910-1913) que duró aquella pesadilla. Scott quería ser el primer hombre en llegar al Polo Sur, por entonces aún no hollado, y después de múltiples penalidades consiguió en efecto alcanzar el Polo, sólo para descubrir que había llegado dos semanas tarde: ya había pasado por allí el noruego Amundsen. Entonces Scott y los cuatro compañeros que le habían acompañado en este tramo final emprendieron el regreso al campamento base, pero murieron por el camino tras espantosos sufrimientos.

Fue un martirio que quedó meticulosamente registrado en el famoso diario de Scott, recuperado luego. La agonía se prolongó durante largos meses, con temperaturas entre los cuarenta y los cincuenta grados bajo cero. Se hundían en las grietas, se quedaban ciegos por el resplandor de la nieve, estaban siempre ateridos, mojados, extenuados, muertos de hambre. Tenían el cuerpo ulcerado, las extremidades se les helaban y deshelaban, las uñas de los pies se caían, los dedos se gangrenaban, perdían los dientes por el escorbuto, se les deshacía la punta de la nariz al congelarse. Todos estos procesos físicos son atrozmente dolorosos y los expedicionarios los soportaron sin quejarse, sin detenerse, siguiendo adelante cada día, arrastrando los pesados trineos por el hielo, muriendo de pie. Scott fue el que más aguantó. Sin combustible y sin comida, tras haber visto fallecer a sus compañeros, hizo la última anotación en su diario: “Hemos corrido riesgos; sabíamos que los corríamos. Las cosas se nos han puesto en contra y, por lo tanto, no tenemos motivos para quejarnos”. Una frase estoica que resume la filosofía de este tipo de aventureros existenciales: para hacerte totalmente cargo de tu vida, tienes que hacerte también cargo de tu muerte.

He estado recordando el libro de Cherry-Garrard estos días porque ahora mismo hay una española intentando alcanzar el Polo Sur en una expedición en solitario. Se trata de la viguesa Chus Lago, de 44 años, y en total recorrerá unos 1.200 kilómetros. Emprendió el viaje el 11 de noviembre y, si todo sigue bien (por razones de imprenta escribo este artículo una semana antes de que se publique), en la primera semana de enero estará a punto de terminar su proeza. Como Scott, arrastra un trineo de 130 kilos de peso y está sometida a temperaturas de 50º bajo cero (ya ha tenido que sobrevivir a una pavorosa tormenta de viento). Además Chus está sola, y esa enorme soledad, blanca y enloquecedora, es el mayor reto de este viaje. Aunque, gracias a las nuevas tecnologías, y siempre que las baterías no fallen, puede mantener un tenue vínculo: ayudada en España por su prima Ana, está haciendo un blog desde la Antártida, http://chuslago.com/blog. Una inusual ventana en directo a los helados confines.

Chus Lago es una alpinista de élite: en 1999 se convirtió en la tercera mujer del mundo en subir al Everest sin oxígeno (y en la única que quedaba viva: las otras dos murieron en las montañas). Y además escribe muy bien, con un estilo poderoso y original lleno de vigorosas imágenes, como cuando dice que los escaladores, vistos de lejos, son como pequeñas “i” minúsculas en mitad de las laderas resplandecientes. En su libro Una mujer en la cumbre, que recoge varias de sus expediciones a las cimas más altas de la Tierra, habla de las dificultades añadidas que las mujeres encuentran en el alpinismo, de los delirios que provocan la soledad y la falta de oxígeno, de los peligros corridos, de la belleza y la poesía de la vida cuando la muerte acecha. En todos estos viajeros de alto riesgo hay algo místico: son espíritus desnudos que se funden con el todo. Una mujer en la cumbre es un libro que se lee con la misma pasión con que está escrito. Y más aún sabiendo que la autora está ahora mismo allí abajo, en el extremo de todo y de sí misma, Dama de las Nieves, transgresora de límites, otra chiflada maravillosa en el camino interminable de la aventura.

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Continúan las jornadas montañeras de Barbastro

Saturday, December 27th, 2008

Recorridos de alta montaña”, es la proyección audiovisual que se presenta este martes, a las 20´30 horas en la UNED, en las tradicionales jornadas montañeras que está celebrando Montañeros de Aragón de Barbastro. “La Marathon des Sables” de Javier Subías, actividades de senderismo y “Alpinismo después de los 60 años” con Carlos Soria, han sido las actividades que se han desarrollado hasta estos momentos. El presidente del club, José Masgrau, realiza un balance muy positivo del desarrollo de las jornadas.

Para este viernes día 12, a las 20´30 horas en el centro de congresos y exposiciones de Barbastro, el aventurero barbastrense, Diego Ballesteros, dará a conocer el audiovisual, “De la Expo a las olimpiadas en bicicleta” y antes de la tradicional “cena de la montaña” que clausurará las jornadas, el barbastrense, Modesto Pascau, participará con la aventura, “travesías a pie por el Nepal”. Diego Ballesteros se muestra muy “ilusionado” por presentar en Barbastro el audiovisual de su aventura.En la inauguración de las jornadas, el presidente de Montañeros de Aragón de Barbastro, José Masgrau, entregaba el “Piolet de Oro” al montañero barbastrense, Javier Subías, como reconocimiento a su extensa trayectoria deportiva en el club. Masgrau destacaba la trayectoria del montañero barbastrense y señalaba que ha seguido la “estela de Pepe Chaverri”. Subías manifestaba que se trataba de un “honor” y expresaba su “agradecimiento” a todos los miembros de la junta directiva y del club por esta distinción.

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Marplatenses escalarán una montaña en el corazón del Himalaya, en Nepal

Tuesday, December 23rd, 2008

Cinco escaladores de Mar del Plata realizarán una proeza en su especialidad en abril próximo. Por primera vez, escalarán uno de los picos más altos del Himalaya, en el territorio de Nepal, llegando a más de 8.000 metros de altura, donde colocarán un testimonio local.
Entre los osados deportistas, cuyas edades oscilan entre los 35 y 51 años de edad, se encuentra el ex titular del Ente Municipal de Deportes, José Luis Burla.
Al abogado y deportista Burla de 51 años, lo acompañan el comerciante José Luis Alonso (47); el profesor de Educación Física, Rolando Linzing (42), y los también comerciantes Fabián González (38) y Pablo Pilotta (35).
Justamente fue Pilotta quien brindó detalles sobre esta expedición.
Tras señalar que son “todos montañistas de Mar del Plata, que entrenamos aquí durante todo el año”, agregó que “en particular, yo soy guía de montaña, y por ello, trabajo en el Aconcagua, al igual que Linzing”.
“Así fue como nos juntamos -acotó- y decidimos llevar la bandera de Mar del Plata a tierras tan lejanas y por primera vez, a más de 8.000 metros de altura”.
Después, Pilotta, que es el que más veces escaló el Aconcagua, llegando a la cumbre -el 16 de este mes llegó de su última expedición- confirmó que “el viaje está proyectado para abril de 2009″.

Aspectos de la expedición

Otras precisiones, sobre el viaje y sus aspectos colaterales, son las siguientes:
* “La expedición demandará unos 40 días. El menor tiempo empleado con respecto a otras del mismo tipo, se debe a que lo haremos en estilo alpino, que es más rápido que los demás”.
* “El costo por persona será de aproximadamente 8.000 dólares”.
* “El ascenso hasta los 5.000 metros, donde se encuentra el campamento base, será con el servicio de asistencia, el que también fue contratado especialmente. El traslado hasta esa altura será por medio de yaks -animales de carga- y un oficial de enlace (por el idioma) para todas las tratativas”.
* “Los 3.000 metros restantes, los realizaremos los cinco solos. No son zonas escarpadas, aunque hay una parte en la que hay que colocar cuerdas fijas por una cuestión de velocidad. Además, es todo glaciar y nieve hasta la cumbre”.
* “Elegimos abril, porque allá es verano, y así evitamos los efectos de los monzones. Igualmente, puede haber tormentas de nieve”.
* “Hasta el campamento, cada uno de los montañistas lleva elementos que suman entre 20 y 30 kilos. Pero en el último tramo: los 3.000 metros restantes, se trata de ir con una mochila liviana, entre 10 y 12 kilos por persona. Lo que se porta es alimento, más abrigo y mucho líquido, que es indispensable”.
* “En cuanto a si se trata de una expedición riesgosa, diríamos que no se puede saber hasta qué punto. Pero algo podemos decir al respecto. Corremos más riesgo transitando por una ruta de automotores que subiendo la montaña. Uno estudió las montañas, y aprende a respetarlas al punto de saber cuál es el límite”.

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El alpinista navarro Mikel Zabalza presenta hoy en Doneztebe sus mejores expediciones en el Karakorum

Tuesday, December 23rd, 2008
Recién recibido el máximo galardón de la Federación Española de Montaña en la categoría de himalayismo, Mikel Zabalza aterriza esta tarde en Doneztebe, invitado por el Erreka Mendi Taldea, para presentar un audiovisual en el que relata sus siete expediciones en el valle del karakorum, en el Himalaya pakis- taní.
Este premio que acaba de recibir el alpinista navarro es el equivalente al que se otorgaba hasta este año bajo el título de ‘Piolet de Oro’.
Para esta edición se ha decidido conceder premios en las diferentes categorías o modalidades de los deportes de montaña, aunque es algo que no tiene mucho sentido. Por ejemplo, es difícil diferenciar entre una actividad de ‘big wall’ o grandes paredes y una de himalayismo puro, si se trata de una ruta en la Torre del Trango, en el Karakorum. En cualquier caso, en el mundillo de la montaña a nivel estatal, todos tienen claro que hoy en día Mikel Zabalza es la referencia, posiblemente el alpinista más en forma, más activo y comprometido con la dificultad extrema. De hecho, este premio de la FEDM se debe a su ascensión al Gasherbrum IV, una montaña que no llega a los 8.000 metros por poco -el altímetro marca 7.910 en la cima norte- pero de una dificultad técnica y un nivel de compromiso muy destacable.
Se verá esta tarde en Doneztebe, nada menos que la repetición de la vía americana del 86, en la que Zabalza compartió tienda con lo mejor de lo mejor del alpinismo vasco y catalán: Juan Vallejo, Alberto Iñurrategi, José Carlos Tamayo y el catalán Ferran Latorre.
Para imaginar el atractivo de esta montaña ‘montaña brillante’ sería su traducción, basta con saber que era el tercer intento de Tamayo. Cincuenta días solos en el campo base y un muro final de infarto para colocar sus nombres al lado de los míticos Bonatti o Kurtyka. En la proyección de hoy el propio Zabalza comentará esta ascensión y otras no menos importantes, como la que llevó a la cima del K2.
El mejor himalayismo del mundo esta tarde en Doneztebe a partir de las 7.30 dentro del Día de la Montaña del Erreka Mendi Taldea.
Otras actividades
Aunque el plato fuerte de hoy es la proyección de Zabalza, para los montañeros del Erreka la actividad comienza por la mañana, con la salida montañera al circo de Leurtza. Es un recorrido que se ha hecho tradicional en este día y que se corona no con las cimas de Mendizorrotz y Zuatxapi solamente, sino también con un poteo elegante y una comida de hermandad en el Casino la Unión.
Las otras dos citas del Erreka para estas navidades también pueden presumir de clásicas. El día de Nochebuena se sube a Saioa -esperemos que no se pierdan- y el de Nochevieja a Mendaur, en dos ascensiones que siempre cuentan con el mejor ambiente y buena participación.
Baztango Mendigoizaleak
También Baztango Mendigoizaleak prepara actividad para estos días de Navidad. En este caso se proyectarán dos audiovisuales los días 28 de diciembre y 2 de enero. El primero de ellos lo protagonizan Rosa Lizaso y Mikel Bringas, que nos contarán su aventura Euskalerria bizikletan: nire lehen bidaia. Será en irurita a las 19.00. La segunda proyección se titula Ski extrem, de la mano de ‘bmtski.net Taldea’. Con ese título poco hay que añadir y será en Arizkunenea a las 20.00 del 2 de enero.
Así pues, los montañeros baztandarras proponen una doble oferta muy interesante: por una parte un viaje en bicicleta por Euskal Herria y por otra un documental sobre esquí extremo.
Es muy habitual asistir a relatos sobre viajes en bicicleta por la India o Sudamérica, pero muchas veces necesitamos que venga alguien a descubrirnos lo que tenemos ante nuestros ojos.
El audiovisual de esquí extremo es de esos que a algunos les dan ganas de coger las tablas y tirarse al monte y a otros les da ganas de tirar las tablas y dejarse de montes. Seguro que es alucinante.

En el rescate estábamos los mejores

Tuesday, December 23rd, 2008
«En el rescate estábamos los mejores»

fue uno de los fieles compañeros de ascensiones de Ochoa de Olza.

Denis Urubko, 35 años, Almaty (Kazajistán), disfruta de un ‘permiso’ antes de volver a Nepal. Allí, dentro de una semana, le espera el italiano Simone Moro para intentar la primera ascensión invernal por la ‘ruta kazaja’ al Makalu. Un reto doblemente complicado, porque atacarán la montaña bajo la estricta la ética de este militar kazajo (teniente recalca), en estilo alpino «sin sherpas de apoyo» y sin oxígeno artificial «falsea la capacidad humana y por tanto los resultados. Rechazable». Urubko, alpinista forjado en la exigente escuela de alta montaña de la antigua Unión Soviética, atesora trece ‘ochomiles’. Le queda uno para cerrar la cuenta, «el Cho Oyu, dicen que el más fácil», y se ríe.

Urubko, considerado como uno de los ‘grandes’ del alpinismo mundial, fue uno de los compañeros de cordada de Ochoa. El navarro formó, con Moro, su pareja de ‘hermanos occidentales’. Lo conoció en 1999 y sus pasos se han cruzado hasta el final. «Ascendimos juntos al Everest (2000), Lohtse, Nanga Parbat, Broad Peak, Manaslu y Dhaulagiri. Era un hombre fuerte, alegre y seguro, que no dejaba nada al azar. Era un líder».
En el Annapurna, por amistad se olvidó de su seguridad y de la promesa de no volver a esta cima, que considera la más peligrosa de la tierra, tras coronarla en 2004.
-¿Tan fuerte fue la llamada?
-Ante una petición así, ¿quién se iba a negar? El resto ya es historia. Lo he contado y escrito varias veces. Me sacaron de la cama en Katmandú, recién llegado del Makalu. Me explicaron que Iñaki estaba en peligro de muerte en el Annapurna y que me sumara al intento de rescate. No lo dudé ni un instante. Cogí la mochila y me reuní con Don Bowie y el ruso Sergei Bogomolov en Pokhara para montar en un helicóptero e intentar llegar al campo base».
-A partir de ese punto todo fueron penalidades. Incluso el desenlace.
-Nos costó aterrizar en el glaciar. Estaba nublado y el helicóptero no podía posarnos en tierra. Es un valle muy estrecho y el piloto no se atrevía a maniobrar. Al final nos dejó sobre la nieve, profunda y blanda, que nos dificultó llegar hasta el campo base. Fue agotador.
-¿Cómo fue el intento de rescate?
-Coordinado. Fue un rescate de categoría. Coincidimos alpinistas experimentados, de talla reconocida. Iñaki reunió a los mejores. Allí estábamos Steck, Anthamatten, Bowie, Bogomolov, Bolotov, etc. Ueli llegó hasta los 7.400 metros. Yo, tras una subida relámpagao en la que quemé dos campamentos, remonté de los 4.000 metros hasta los 7.200 con el oxígeno a cuestas. Estaba a cuatro horas de la tienda de Iñaki cuando Steck nos informó de su fallecimiento. Fue cuando me di la vuelta».
-¿Qué pensó en ese momento?
-Sin ninguna duda ha sido la peor noticia de mi vida. Sólo comparable al falso fallecimiento de Egocheaga (himalayista asturiano) en el Manaslu. Terrible.
-¿Pasó peligro en la subida?
-He cruzado la línea entre la vida y la muerte una vez. En 2004, en el Annapurna. Es la montaña más peligrosa del mundo. Esta vez no fue así. Conozco el límite que no hay que sobrepasar».
-¿Cómo se aprende a reconocer ese límite?
-Paso a paso. Soy de los que creen que hay que aprender a desenvolverse en la montaña. Soy partidario de la vieja escuela rusa. Hay unas reglas a seguir. Se comienza con salidas al monte de niño. En mi caso comencé con mi padre que era ingeniero de recursos naturales. Sigues con la escalada, pasas al hielo, luego a los picos de más de 6.000 metros y así sucesivamente. Es la única manera de enfrentarte a las amenazas, por ejemplo, del Himalaya.
-¿Qué parte deja a la experiencia?
-También hay que aprender sobre el terreno. En este aspecto Ochoa tuvo un papel destacado. De él aprendí que lo más importante es la seguridad, la propia vida. Él nunca se ponía en riesgo. Era un poco, cómo decir, astuto, como un lobo. ‘Olfateaba el peligro’.
-¿Es partidario de limitar el acceso a la montaña, en este caso al Himalaya?
-Eso nunca. Todo montañero debe tener la libertad de ir a donde le venga en gana. Pero de esto a hacerlo con seguridad media un gran trecho.
-¿Qué le reserva el futuro?
-Me quedan cinco años. Mi intención es la de trazar una ‘ruta kazaja’, innovadora en los ochomiles. No podré completar este objetivo, que espero que finalicen mis alumnos de la Escuela del Ejército de Kazajistán.

Descubren dos posibles especies nuevas de dinosaurio en el desierto del Sahara

Tuesday, December 23rd, 2008

Se trata de un hasta ahora desconocido saurópodo, un dinosaurio vegetariano de enormes proporciones, y de una nueva especie de pterosaurio, el primer reptil que desarrolló la habilidad de volar, que se considera que vivieron hace casi 100 millones de años

Un grupo de científicos ha descubierto dos posibles especies nuevas de dinosaurio durante una expedición al desierto del Sahara, informó hoy la Universidad de Portsmouth, que aseguró que se trata de uno de los hallazgos “más apasionantes que ha dado la paleontología en África en los últimos 50 años”.

Se trata de un hasta ahora desconocido saurópodo, un dinosaurio vegetariano de enormes proporciones, y de una nueva especie de pterosaurio, el primer reptil que desarrolló la habilidad de volar, que se considera que vivieron hace casi 100 millones de años.

Los fósiles de ambas especies prehistóricas fueron encontrados por un equipo conjunto de investigadores de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido), el University College de Dublin y la Universidad Hassan II de Casablanca (Marruecos).

El hallazgo se produjo en el sureste de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, y los investigadores subrayaron que es “extremadamente raro” descubrir restos de estas características.

Los fósiles encontrados corresponden a un gran fragmento del pico del pterosaurio y a un hueso de un metro de longitud del saurópodo, que indica que perteneció a un animal de 20 metros de longitud.

El trabajo en el desierto del Sahara estuvo dirigido por el profesor Nizar Ibrahim, del University College de Dublin, quien destacó en un comunicado difundido hoy que “encontrar dos especímenes en una expedición es sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que pueden representar especies completamente nuevas”.

David Martill, paleobiólogo de la Universidad de Portsmouth, destacó que “los animales vegetarianos son poco comunes en esa región, por lo que encontrar uno de este tamaño es muy emocionante”.

“Se trata de un gran descubrimiento”, añadió Martill, quien subrayó que el hallazgo es la culminación de una búsqueda que comenzó en 1984, cuando una tormenta de arena le impidió poder excavar en el lugar donde ahora se han encontrado los restos.

El profesor Ibrahim será a partir de ahora el encargado de analizar en detalle los fósiles y determinar de manera fehaciente lo que ahora mismo es una certeza casi absoluta.

“Tras nuestro primer examen sobre el terreno, estamos casi seguros de que tenemos dos nuevas especies en nuestras manos”, dijo Ibrahim, quien estudiará los restos durante los próximos seis meses y elaborará una tesis con los resultados de la investigación.

Los paleontólogos estuvieron un mes en el desierto y recorrieron en un todoterreno más de 8.000 kilómetros, atravesando las montañas del Atlas y luchando contra tormentas de arena e inundaciones, en lo que describen como una aventura “al estilo Indiana Jones”.

Tras descubrir el hueso del saurópodo tuvieron que ir al pueblo más cercano para conseguir yeso con el que protegerlo de las fuertes lluvias que caían, lo que implicó cruzar varios ríos inundados de noche con el agua entrando por las puertas del todoterreno.

Las lluvias también les tuvieron aislados durante 4 días en la cordillera del Atlas por la crecida del río Ziz y tuvieron que bajar el hueso del saurópodo de una montaña, encima de una carretilla de madera, tras retirar miles de piedras del camino.

“Hubo un momento en el que nos cuestionamos si podríamos salir del desierto con el hueso, pero habíamos trabajado tan duro para encontrarlo que nos resistimos a dejarlo atrás. Nos costó cinco días desenterrarlo y bajarlo de la montaña”, relató Ibrahim.

Pero los problemas no terminaron ahí, añadió el profesor, porque el peso del hueso hundía constantemente las ruedas del todoterreno en las dunas, lo que convirtió el regreso en un via crucis.

Todo por la ciencia y por tener nuevas evidencias, afirmó el profesor Ibrahim, de que “hace millones de años el Sahara era un vergel tropical, en el que vivían dinosaurios gigantes, un lugar totalmente distinto al desierto de polvo que podemos ver hoy”.

Tras su estudio en Dublin, los huesos viajarán a Marruecos para ser expuestos en un museo de ciencias naturales por determinar.

VIAJERO POR EL SAHARA

Tuesday, December 23rd, 2008

JUAN RODRÍGUEZ BETANCOR. Hace poco acudí a Laayoune (El Aaiún) para la inauguración del restaurante El Rincón de Darío, cuyo titular es el empresario canario Luis Rosales, que ya disponía de una casa de comida y hospedaje en el Puerto de Laayoune, a la que puso el nombre de su mujer: Josefina.

Al citado acto social acudieron amigos y familiares, y no faltó ni la curia de la Prefectura Apostólica de la Iglesia de Roma en el Sahara. Es de esperar que este nuevo restaurante siga los mismos pasos que el Hotel Restaurante Josefina, consiguiendo ser otro referente para los viajeros que desde Tánger se enfrentan a la carretera panafricana que les conduce hasta Dakar. En especial, para quien tras recorrer los 640 kilómetros que distan de Sous-Massa-Drâa a la Sakia El Hamra, desee repetir el sabor de la última cerveza que hubo de saborear en una de las tantas terrazas de la Marina de Agadir.

Esta añoranza por la placentera perturbación de los sentidos la experimentará el viajero desde que cruza el río Massa y penetra en los sucesivos paisajes desérticos que aparecen junto con lo prohibido. Es decir, esa atmósfera densa, existente ya en los albores del segundo milenio, cuando surgieron en esos mismos lugares los movimientos rigoristas que expandieron su intransigencia hasta los confines de Al-Ándalus. Un fenómeno purificador que agrupó primero, a los nómadas del desierto: los almorávides (1055-1147); después a los beréberes de las montañas del Atlas: los almohades (1130-1269). Rememorando aquellos tiempos el viajero avanzará sorteando las últimas acacias y los rugosos, espinosos y centenarios arganes enraizados en las últimas laderas. Toda una simbología paisajística que le recordará que la tradición es el fundamento esencial de las religiones procedentes del Libro. Sin embargo, dada la materia que tratamos: la inauguración de un restaurante en el Sahara, al viajero le conviene saber que los excesos de severidad del pasado quedaron para la historia. Lo que no significa que entre los puristas del Corán pervivan aún determinadas confusiones. Por ejemplo, con respecto al consumo de alcohol.

En opinión de uno de los especialistas mundiales del Islam, John L. Esposito (El Islam. 94 preguntas básicas. Alianza Editorial), aparentemente el Corán demoniza el vino y el juego, pero como en toda religión de transmisión oral, la interpretación que resulta admisible siempre es la última. En ese sentido, la más actual y verosímil asegura que el vino que demonizó el Profeta fue el que en aquella época y en la península de Arabia se hacía con dátiles; puesto que en la aridez de aquel territorio no florecía otro fruto de donde pudiera obtenerse vino. No era ni es el caso de Marruecos, que desde siempre ha contado con cultivos de viñedos. Actualmente dispone de siete regiones vinícolas, siendo la más conocida la que cubre la meseta de Tifrit, en el Medio Atlas, cerca de la ciudad imperial de Meknes, donde cada año celebran la Fiesta de la Vid. “De la vid, no del vino”, suele advertir su alcalde, que pertenece al partido islamista Justicia y Desarrollo; partido político confesional que en la región de Meknes obtuvo su mayor porcentaje de votos en las últimas elecciones legislativas. Pero a esa advertencia del alcalde, la replican los bodegueros y los empresarios turísticos que el Corán no prohíbe expresamente el vino obtenido de la uva, sino el del dátil; añadiendo que fueron árabes quienes introdujeron en los idiomas de Occidente el vocablo “al kohl”. También exhiben como alegato el legado poético que dejaron los andalusíes, demostrando cuántas virtudes atribuían al vino; asimismo, recurren a la arqueología para demostrar que los beréberes cuidaban de los viñedos del Magreb mucho antes de que llegaran los fenicios.

Pero los partidarios de una mayor apertura en el consumo de vinos y licores en Marruecos no se apoyan sólo en la teología o en la historia. Acuden a pruebas más pragmáticas, como las que en la pasada década de los ochenta contribuyeron a extender el cultivo de la vid por el área septentrional del Magreb. A saber: el sector da trabajo por ahora a diez mil personas, producen divisas dada la buena aceptación de sus caldos en el mercado francés; y por último, con el impuesto que grava la nada desdeñable cifra de vino que se comercializa como consumo interno, se nutren las haciendas de las administraciones públicas marroquíes.

En cambio, en las circunscripciones del sur de Marruecos, donde el PJD no logró ni un solo escaño, pues los votos fueron para centristas (Istiqlal) y socialistas (USFP), lo que hay que lamentar es que los vencedores se hayan prestado a ser cómplices del rigorismo más conservador, forzando al viajero a mantenerse sobrio. Por fortuna esta regla tiene dos excepciones: la primera, la carta de excelentes vinos de Meknes que ofrece el Restaurante Casa Josefina; y la otra, el libre albedrío derivado de la inteligencia intuitiva del bebedor social, que cada anochecer decide encaminar sus pasos hacia los salones del Hotel Almassira de Laayoune, emulando a los primeros cristianos en su andadura por las Catacumbas, pues ha de recorrer casi a oscuras los laberínticos pasillos interiores del hotel hasta tropezar con el bullicio de una barra en la que se apiñan los soldados de la Minurso, distinguibles por la variedad étnica, cultural, e idiomática; y unificados por la advocación a un nuevo tótem, o más bien, un Jano reencarnado en un camarero sui géneris, no porque tenga dos caras como el dios latino, sino por los dos únicos vocablos inteligibles en todos los idiomas, que insistentemente repite: “¿Whisky? ¿Ginebra?”

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Juan Diego Amador, nuevo intento al Cerro San Valentín, la cima de Patagonia

Wednesday, December 10th, 2008

Tras el intento de Al Filo el año pasado, que terminó en rescate tras bloquearles la tempestad, y el de Pablo Besser y José Mijares hace poco, que no terminó en rescate, pero ni tan siquiera pudieron acercarse al pico, detenidos por toneladas de nieve en el Campo de Hielo Norte, llega el turno al canario Juan Diego Amador. Se va a internar en el Hielo, con la esperanza de, al menos, poder alcanzar la remota montaña

 Foto © José Mijares
Dos pulkas en la inmensidad, hacia el cerro San Valentín. Foto: José Mijares
Su altura no impresiona, si la comparamos con las cimas himaláyicas (4.058 metros). Es la montaña más alta de Patagonia. Pero para alcanzarla, hay que adentrarse en el Campo de Hielo Norte, y rezar mucho para que los dioses de la nieve te respeten. Pueden enterrarte. Hace 3 años, devoraron literalmente a una expedición chilena, que desapareció. El año pasado, una expedición de Al Filo de lo Imposible también estuvo a punto de ser devorada, pero en un leve respiro meteorológico pudieron ser rescatados en helicóptero. El chileno Pablo Besser, (uno de los mayores expertos en los Campos de Hielo, os recomendamos leer la noticia sobre sus actividades que está enlazada al final de la página, así como su reportaje en Cuadernos Técnicos), junto a José Mijares, hicieron un intento hace poco, del que informamos convenientemente, y que terminó como puede verse en la galería de fotos que ilustra este reportaje…desenterrando tiendas.

El canario Juan Diego Amador, tras sus 7 cumbres, vuelve a la primera línea con este intento. Lo acompañarán otros dos alpinistas canarios; Alfredo Ramírez, con quien compartió expedición en Alaska y Tomás Bethancor, bombero de profesión con el que ha realizado varios viajes. Así nos lo cuentan:

“Quizás la variedad más grande de escenarios de montañas en el mundo se puede encontrar en el extremos Sur de los Andes: La Patagonia. Como dijo el alpinista francés Lionel Terray, porque “allí se encuentran esas montañas que son la mayor expresión geológica que jamás haya lanzado al cielo la corteza terrestre”. Hay volcanes cubiertos de nieve, gigantescas torres de granito y vastos campos de hielo. Sin duda, la Patagonia es la parte menos explorada y más salvaje de los Andes.

La región de Patagonia es por definición la región del mal tiempo, reputación que se ha ganado por lo impredecible de la meteorología, incluso en verano. El clima es frío y ventoso y el área del Hielo Patagónico es frecuentemente barrida por tormentas con vientos superiores a 120 Km/h. Se pueden esperar fuertes ráfagas de viento en más de 5 días a la semana, y lluvia o nubes la mitad de los días.

El Campo de Hielo Patagónico es una gran extensión de hielos continentales (la tercera más extensa del mundo tras las de la Antártida y Groenlandia; la mayor de todas las de carácter continental no polar y con acceso terrestre), situada en los Andes patagónicos, en la frontera entre Argentina y Chile. El Campo de Hielo Norte (CHN) tiene una extensión de aproximadamente 4.200 km², y se encuentra íntegramente dentro de la XI Región de la República de Chile. Tiene una dimensión de aproximadamente 120 km de largo en sentido norte-sur y 50 km de ancho en sentido esteoeste.

Uno de los puntos geográficos de interés dentro del CHN es el Monte San Valentín que tiente 4.058 m y es considerado el más alto de la Patagonia.

El Monte San Valentín, (también conocido como Monte San Clemente), no sólo es la montaña más alta de la Patagonia, sino que además, es la más alta al sur de los 40ºS fuera de la Antártida. Está en la cabecera del Campo de Hielo Norte, entre el lago General Carrera y la laguna San Rafael. Está situado en medio del Campo de Hielo Norte, en una zona donde todas las montañas son poco conocidas debido a su difícil acceso y a las malas condiciones climáticas, pero de una belleza extraordinaria. Sin duda alguna, la ascensión se realiza en uno de los lugares más atractivos y remotos de toda la Patagonia.

En los libros de montaña el Monte San Valentín está catalogada de AD/ED, es decir Alta Dificultad/Extrema Dificultad, lo que refleja no sólo la dificultad para llegar a su cima, sino además la muy seria naturaleza del clima en esta ascensión, un gran porcentaje de escaladores han sufrido accidentes y fatalidades en los últimos años, principalmente por las muy malas condiciones del tiempo. Esta expedición supone un gran desafío y está reservada especialmente a los montañeros de buen nivel. En este tipo de expedición es muy importante estar preparado física pero sobre todo mentalmente ya que las condiciones climáticas pueden obligar a pasar algunos días esperando dentro de una tienda de campaña. También al acabar la jornada tendremos de construir muros de hielo y nieve para proteger nuestras tiendas del viento que azota estas latitudes.

Hay dos puntos de acceso, la ruta oeste, desde Laguna San Rafael, más corta y, el acceso por el Lago Leones, un poco más larga pero más protegida del viento. Nuestra intensión es realizar la ascensión desde Lago Leones y descender por Laguna San Rafael, realizando de esta forma la travesía integral del Campo de Hielo Norte en dirección este-oeste. Esta decisión viene motivada porque los temporales provienen del océano pacífico(oeste), por lo que haciendo el itinerario en dirección este-oeste podremos “predecir” el temporal. En estos casos contar con un par de horas de margen para cavar una cueva de hielo que nos permita ponernos a refugio puede ser vital.

El itinerario que tenemos previsto para llegar al Monte San Valentín desde lago Leones comienza caminando entre bosques húmedos y salvando una pendiente bastante fuerte hasta llegar a Punta Camello, a unos 2.000 metros de altura y desde donde se accede al Campo de Hielo norte. Necesitaremos la ayuda de dos mulas para cargar los trineos hasta el borde del hielo, además contaremos con una barca para cruzar el lago, pues es la única forma de acceder al glaciar que desciende desde el campo de hielo. Una vez en el borde del Campo de Hielo comienzan las jornadas de progresión por la nieve y el hielo hasta llegar al último campamento desde donde partiremos hacia la cumbre. El día de cumbre es bastante exigente, primero se salva una pendiente de hielo puro en la que hay que hacer varias reuniones y después continúa la ascensión por terreno nevado de bastante pendiente. Los escasos alpinistas que han logrado esta cumbre cuentan que la panorámica es impresionante; estaremos rodeados de un mar de hielo del que sobresale el cerro Arenales, el cerro San Lorenzo y el Lago General Carrera.

Vistos el componente de alto riesgo que tiene esta expedición hemos previsto una serie de medidas de seguridad. En primer lugar llevamos una radio VHF para estar en contacto permanente con el pueblo de Puerto Guadal. Además llevaremos un teléfono satélite que nos permita conectar con el exterior, nos sólo por seguridad, sino para ir contando los pormenores de esta aventura. Por último, durante la ruta dejaremos varios depósitos de víveres y material por si ocurriera alguna emergencia, de hecho, durante la temporada pasada la única expedición que visitó esta montaña fue evacuada por un helicóptero militar chileno. Con todo esto intentamos asegurar el mayor éxito y la seguridad en la expedición, el clima se encargarán del resto.”
Fuente

Vertiginosa ascensión al Axkorrigan

Friday, December 5th, 2008

El portillo de Atxaragun permite una empinada subida por la pared oeste de Itxina a su vértice occidental

Vertiginosa ascensión al Axkorrigan

. Vista de la pared oeste desde Urigoiti, con
el Axkorrigan y las Atxak a la izquierda. / F. J. PÉREZ
El Axkorrigan señala uno de los tres vértices del macizo kárstico de Itxina, el más septentrional, en la zona más abrupta de este laberinto calcáreo. Es la punta más occidental del colosal paredón que corona el barranco de Sintxieta, ese inconfundible horizonte que caracteriza el valle de Orozko, en la vertical del barrio de Urigoiti.
Pero el Axkorrigan no está solo en las alturas. Tan imponente perfil se ve completado por una serie de agujas calcáreas que escoltan a nuestra peña conocidas como Atxak. Se trata de siete monolitos que oscilan entre los 942 metros de Aizko txiki atxa y los 1.040 metros de Atso-agureak atxa y guardan una estrecha relación con los orígenes del alpinismo vizcaíno, ya que fueron escenario en los albores del siglo XX de algunas de las primeras escaladas de dificultad realizadas en aquellos años.
La ascensión al Axkorrigan es exigente, cualquiera que sea la ruta elegida. Internarse en esta parte de Itxina supone adentrarse en un tortuoso territorio de simas, hoyas, dolinas y lapiaces en el que alejarse del camino indicado es una garantía de problemas. Hay otra opción que evita el karst, aunque a costa de una vertiginosa ascensión que supone un desafío para las piernas y el vértigo, ya que remonta la colosal pared oeste de Itxina.
La marcha comienza en una pequeña área recreativa que hay encima de Urigoiti, con soberbias vistas del paredón oeste de Itxina. Cruzamos una valla y ascendemos por la pista que pasa junto a un depósito de aguas hasta una bifurcación con una arqueta (0h.13′). Seguimos a la derecha una pisa que baja, aunque al poco vuelve a subir, vadea una torrentera y, tras cruzar una valla, se adentra en un hayedo que atraviesa por su parte inferior pasando junto a la plataforma de una carbonera. Pronto sale a terreno abierto, por el que remonta hasta el manantial de Aldabide, protegido por una gran peña (0h.30′). Las aguas de esta surgencia vienen de Arraba tras cruzar todas las entrañas de Itxina.
Una vez en la surgencia, debemos remontar hasta la parte superior de la peña, donde comienza el viejo canal. Junto a él, unas toscas escaleras excavadas en la roca dan acceso a una senda que recorre el barranco mientras se va alejando de la acequia. En este primer tramo gana altura cómodamente, mientras deja atrás la gran canal que da acceso al collado desde el que se escalan las Atxak, y pasamos bajo un evidente espolón justo en la vertical del Axkorrigan.
Una vez superado, un par de grande peñas nos avisan de que ha llegado el momento de remontar el farallón (0h.45′). Sobre nosotros, una gran pedrera da acceso a la gran canal que se va cerrando en las alturas hasta desembocar en el portillo. El sendero, difuso a tramos pero oportunamente balizado con hitos, es empinado, aunque no ofrece dificultades. Remonta la extensa pedrera y se adentra en la herbosa canal superior, donde la gran pendiente otorga a la ascensión una sensación muy aérea. En el último tramo, la senda zigzaguea en la hierba hasta alcanzar el portillo de Atxaragun (1h.30′).
Nuestro objetivo está cerca, pero aún queda un último e incomodo tramo por el lapiaz. A la izquierda del portillo, nos aupamos a la arista cimera y trepamos por ella hasta el pequeño y viejo monolito del extinto Club Bancobao.