«La montaña te enseña que los retos de la vida a veces no son complicados»
«Mi siguiente ‘ochomil’ será en primavera, me iré a Nepal y ahà decidiré. En verano tengo pensado ir a Pakistán»
Carlos Pauner, en una de sus escaladas. / E. C.
Carlos Pauner nació junto a las montañas aragonesas. Poco se imaginaban sus padres que su imagen darÃa la vuelta al mundo cuando se adentrara en un proyecto que le harÃa pasar a la historia por coronar las 14 montañas más altas del mundo. Y en ello está. Ahora llega a Piloña, en el marco de las XXIX Jornadas Culturales de Montaña y Alpinismo. Tiene mucho que contar y será un buen profesor del que aprender.
-¿En qué momento se planteó el proyecto de escalar las 14 montañas más altas?
-Bueno, primero tenÃa un proyecto personal. Era escalar las cinco más altas, las que, en principio más me atraÃan. Por circunstancias, a cambio de ampliar el proyecto veÃa la forma de profesionalizarme en esto aunque sabÃa que era la manera de cambiar mi forma de vida. Era el año 2002 y para entonces habÃa escalado el k2 y el Makaku, fue cuando el gobierno de Aragón se planteó la idea de tener representación en las montañas más grandes. En aquel momento era yo quien estaba haciendo ‘ochomiles’ y llegamos a un acuerdo para comenzar el proyecto de forma profesional y comenzaron a patrocinarme.
-¿Se puso algún lÃmite?
-No, un poco el lÃmite normal, no me querÃa eternizar con esto, querÃa seguir el ritmo bueno y lo fijé en dos expediciones al año. Desde entonces la rutina es hacer eso.
-Seguramente conocerÃa los riesgos de su reto y más tarde los vivió e incluso se planteó dejar el proyecto. ¿Qué le empujó a seguir?
-En 2003 estuve tres dÃas perdido y me dieron por muerto en España pero las ganas me empujaron a seguir. La verdad es que fue para pensarlo mucho, me paré a pensarlo y me pregunté ¿me quedan ganas? La respuesta fue sÃ, con lo que no habÃa que dar muchas vueltas más al asunto. Es mi forma de vida y las lesiones no fueron demasiado graves. En 2004 lo retomé porque comprendà que ya estaba recuperado.
-Su momento más difÃcil dio la vuelta al mundo cuando sufrió un edema cerebral que usted mismo grabó. ¿Qué recuerda de aquellos momentos?
-Fue uno de los momentos difÃciles de verdad, sobrevivir tres dÃas por encima de ocho mil metros. Fue una prueba dura pero ha habido más.
-¿Cuáles?
-Por ejemplo, la bajada este año de Lotse fue difÃgil. Fue también una actividad muy dura.
-¿Y compensa?
-Da muchas grandes cosas y muchos sufrimientos. SÃ, sà me compensa, si no, no irÃa. Me considero una persona espabilada, sé que a veces es difÃcil entender por qué me dedico a esto, pero supongo que cuando eres lo suficientemente duro para aguantar situaciones difÃciles y además vas descubriendo las alegrÃas que te da este mundo, el balance es positivo.
-¿Qué se aprende de todo esto?
-Aprendes a conocerte a ti mismo, a valorarte en el mundo cotidiano que realmente no lo es, a conocer tus lÃmites, a conocer otro mundo donde es todo más sencillo que aquÃ, pero más difÃcil de realizar. El Himalaya, por ejemplo, es una escuela de vida, te enseña que muchos de los retos de la vida normal no son en realidad tan complicados de llevar a cabo.
-¿Hay alguna lección que transmitir a los escaladores que se inician en este deporte?
-Les dirÃa simplemente que no tengan prisa, que vayan siguiendo los pasos. Hay que saber disfrutar en cada momento de lo que se hace e ir cumpliendo etapas. Llega un momento en el que el propio cuerpo pide lo que hay que hacer, la montaña tiene tantas vertientes que te da la posibilidad de hacer mil cosas, es un logro inmenso en donde hay que saber escucharte.
-¿Cuál será y cuándo su siguiente ‘ochomil’?
-No lo tengo decidido, pero casi seguro que en primavera me vaya a Nepal. Ahà decidiré cuál. Luego, en verano, me iré a Pakistán y ahà todavÃa sà que no tengo nada concretado. Ahora estoy comenzando a entrenar, el descanso lo tuve en verano y otoño y me quedan cuatro o cinco meses de entrenamiento.
-¿Cómo se entrena?
-Tengo la suerte de tener al lado los Pirineos y puedo entrenarme por mi entorno. En realidad lo que hago es correr por la montaña, escalo en paredes cerca de Zaragoza… Sin prisa pero sin pausa porque en marzo tengo que estar en buena forma.
-¿Cómo recuerda la sensación al coronar su primer ‘ochomil?
-La primera es como todo en la vida la primera vez, la mejor. Todo es nuevo, sorprendente. Tienes la duda de poder conseguirlo y lo consigues. Además la primera fue el K2, una montaña emblemática, difÃcil, enorme, hermosa… Y luego además fÃsicamente estaba muy fuerte, llegué a la cima y no sentà cansancio. De no ser asà podrÃa haber tenido un descenso comprometido pero no. No bajarÃa sin peligro pero sà sin problemas fÃsicos, en tres horas estaba en el campo base.
-Ahora llega a Infiesto a mostrar un pedazo de su vida.
-SÃ, mostraré una pelÃcula, un documental hecho en 2003 del Kangchenjunga. Es la tercera montaña más alta de la Tierra, allà abrimos una ruta nueva, llegamos a la cima y todo se complicó. Mostraremos cómo fue el descenso y cómo lo vivimos tanto mi familia como yo.
-¿Y cómo lo vive tu familia?
-Como pueden. Lo cierto es que todos estamos vinculados a la alta montaña asà que lo tienen asumido.
-¿Cuándo prevé concluir su proyecto de los ‘ochomiles’?
-Me quedan seis en este momento pero no tengo prisa. Tal vez en cuatro años acabe.
-Y después, ¿qué planes tiene?
-No lo sé, la verdad es que tampoco me preocupa mucho, cuando acabe ya veré. Hay muchas montañas que visitar, este mundo de la montaña es inagotable. En cualquier caso seguiré escalando, al fin y al cabo la escalada ha llenado mi vida desde que tengo 15 años, con lo que es algo consustancial a mÃ.
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